Con la llegada del otoño comienzan las variaciones térmicas que nos obligan a abrigarnos y desabrigarnos constantemente. Esto suele traer consigo congestión, estornudos o picor en la garganta. Ante estos primeros malestares respiratorios, es natural que surja la duda: ¿se trata de un simple resfriado por cambio de temperatura o me he contagiado de algún virus respiratorio? Para tu tranquilidad, en Bupa hemos preparado esta guía para ayudarte a distinguir entre una irritación física por el clima y un cuadro infeccioso.
¿Me puedo resfriar por cambio de temperatura?
Es una de las preguntas más comunes en las consultas médicas: Desde un punto de vista estrictamente médico, la respuesta es que los resfríos siempre son causados por virus, no por el frío en sí mismo.
Sin embargo, es importante mencionar que el frío debilita la primera línea de defensa, por lo cual al exponernos a cambios bruscos de temperatura, experimentamos cambios físicos como rinitis vasomotora o irritación respiratoria. El aire frío y seco del otoño irrita, resecando las mucosas de la nariz y la garganta, como mecanismo de defensa, el cuerpo aumenta el flujo sanguíneo en la zona nasal y produce mucosidad para calentar e hidratar el aire que respiramos. Esto genera síntomas muy similares a los de un resfriado leve, pero sin la presencia de un agente infeccioso.
¿Qué es un virus estacional y por qué aumentan en otoño?
Un virus estacional es un microorganismo infeccioso (como por ejemplo el rinovirus causante del resfriado común, el virus sincicial o el de la influenza) cuya circulación aumenta significativamente durante ciertas épocas del año, especialmente en otoño e invierno.
Su propagación aumenta en esta época no solo por el clima, sino por nuestros hábitos: al hacer más frío, tendemos a pasar más tiempo en espacios cerrados, con poca ventilación y mayor proximidad con otras personas. Además, las bajas temperaturas permiten que algunos de estos virus sobrevivan por más tiempo en las superficies y en el aire, facilitando el contagio.
Diferencias clave: Irritación por frío vs. Virus estacional
Para saber a qué te enfrentas, es fundamental prestar atención a la naturaleza, duración e intensidad de tus síntomas.
Síntomas de la irritación por cambios de temperatura
Cuando tus síntomas son producto de una reacción al aire frío o seco, el cuadro suele ser leve y pasajero:
- Inicio: Inmediato tras la exposición al frío o al cambio brusco de temperatura.
- Secreción nasal: La mucosidad suele ser líquida, transparente y acuosa (similar a una alergia).
- Duración: Los síntomas desaparecen o mejoran rápidamente al entrar a un ambiente cálido o al abrigarse.
- Ausencia de síntomas sistémicos: No hay fiebre, escalofríos, dolor muscular intenso ni fatiga extrema.
- Tos: Si está presente, suele ser seca y motivada por el cosquilleo en la garganta.
Síntomas de un cuadro viral infeccioso
Si un virus ha entrado en tu organismo, el sistema inmunológico montará una respuesta más compleja, generando síntomas que afectan a todo el cuerpo:
- Inicio: Gradual (en el caso de un resfrio común) o muy abrupto (en el caso de la influenza o gripe).
- Secreción nasal: Puede comenzar transparente, pero con los días tiende a volverse más espesa.
- Duración: Los síntomas pueden persisten durante varios días. (generalmente entre una y dos semanas).
- Síntomas sistémicos: Es común presentar fiebre (especialmente en la influenza), dolor de cabeza, dolor muscular, decaimiento general, fatiga, entre otros.
- Tos: Puede ser persistente, seca o con flema.
¿Cómo prevenir el resfrío y protegerte de los virus en otoño?
¿Cómo prevenir el resfrío y las infecciones virales?: Aquí te dejamos las principales recomendaciones:
- Vístete en "capas": La técnica de la cebolla te permite adaptarte a las temperaturas cambiantes del día, evitando sudar en exceso al mediodía y enfriarte durante la tarde.
- Lava tus manos con frecuencia: Usa agua y jabón durante al menos 20 segundos. Es la medida más efectiva para eliminar los virus que recogemos de las superficies.
- Ventila los espacios: Abre las ventanas de tu casa y oficina al menos 10 a 15 minutos diarios para renovar el aire y dispersar posibles partículas virales.
- Cubre tu boca y nariz al toser o estornudar: Utiliza el antebrazo o un pañuelo desechable, nunca las manos.
- Mantén tus vacunas al día: Especialmente la vacuna contra la influenza, vital para prevenir complicaciones graves durante la temporada de virus respiratorios.
¿Cuándo es momento de consultar a un especialista?
La mayoría de los resfriados comunes y las irritaciones por frío pueden manejarse en casa con descanso y buena hidratación. Sin embargo, si llegas a presentar alguno de estos síntomas, es mejor acudir a un centro médico:
- Fiebre alta (sobre 38.5°C) que no cede o persiste por más de 48 horas.
- Dificultad para respirar, hundimiento de costillas o sensación de ahogo.
- Tos severa que te impide dormir o que viene acompañada de dolor en el pecho.
- Síntomas que mejoran pero luego regresan con mayor intensidad.
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